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4/6/10

HITOIV>Rebelión de los hermanos Gutiérrez

En 1871, se proclamó la candidatura de Manuel Pardo a la presidencia de la República como relevo de José Balta (1), cuyo gobierno militar gozó de estabilidad gracias al apoyo que le ofrecieron cuatro hermanos coroneles: Tomás, Silvestre, Marceliano y Marcelino Gutiérrez.

El 6 de agosto de 1871, Lima fue escenario de la más grande movilización de masas vista hasta entonces. (2) Ese día, la burguesía y el pueblo marcharon hacia la plaza de Acho, tomados de los brazos: el partido Civil se había creado como el primer movimiento cívico nacional. (3) Como era de esperar, Pardo logró ganar las elecciones de abril-mayo de 1872. (4)

Antes de la transferencia del poder hubo un intento de los militares por impedirla, dicho intento fue liderado por los hermanos Gutiérrez, que no estaban de acuerdo de que Pardo asumiera el poder. Ellos le propusieron a Balta realizar un golpe de estado, quien aceptó el plan, pero luego cambió de opinión por consejos de amigos suyos como Enrique Meiggs, entre otros. Esto se dio lugar el 22 de julio de 1872.

Dos compañías, al mando de los coroneles Silvestre y Marceliano Gutiérrez, ingresaron a Palacio de Gobierno mientras el resto de la tropa aguardó formada en el atrio de la Catedral. (5) A las dos de la tarde de ese día, Balta ya se hallaba apresado para ser llevado preso al cuartel de San Francisco. Entre tanto, Marceliano proclamaba a Tomás como Jefe Supremo en la Plaza de Armas, noticia que conmocionó Lima.

Al apresar a Balta, la rebelión tomaba un sesgo no esperado. Algunos, que acaso hubieran simpatizado con Balta o con los Gutiérrez, se sintieron defraudados, escandalizados o aturdidos. Balta sin quererlo, resultaba así a última hora, un aliado de Pardo. Las cámaras del congreso se hallaban reunidas en juntas preparatorias, sin embargo un comandante y ochenta celadores se presentaron y a culatazos desalojaron a los representantes.

Mientras esto se daba lugar, Pardo escapaba de la ciudad y se dirigía hacia el sur (6) con el propósito de organizar a las fuerzas leales a la reacción constitucional por si las acciones planeadas por sus partidarios en Lima fracasaba. En un bote pesquero llegó a alta mar, en donde lo recogió Miguel Grau en el Huáscar que viajaba al sur para fomentar la resistencia contra los Gutiérrez. (7)

Amaneció el 23 de julio, la capital tenía un silencio sepulcral. (8) Los comandantes de todos los buques surtos en el Callao y otros representantes de la marina suscribieron un documento en el que calificaron la actitud de Tomás Gutiérrez no sólo como “la ruina del régimen constitucional” sino como germen del “desquiciamiento social más completo”

Esa noche, hubo varias deserciones en los cuarteles. Al día siguiente, estas aumentaron considerablemente. En este ambiente, los soldados entregaron sus armas a los civiles. En otro cuartel, hubo un tiroteo que provocó la deserción total de un batallón de caballería. Poco después, dos compañías se sublevaron mientras otros desertaban.

El 26 de julio, Silvestre, quien se hallaba dispuesto a tomar un tren para salir del Callao, fue muerto en un tiroteo, para después ser abollado por el populacho y ser llevado, muerto y maltratado, a la Iglesia de los Huérfanos. Tomás, al enterarse de la noticia, decidió refugiarse en el cuartel Santa Catalina (9) y envió un telegrama a su hermano Marceliano, quien se encontraba custodiando a Balta. Él salió del cuartel y dejó al prisionero bajo otra guardia, la cual acribilló a Balta mientras dormía. Las rabonas (10), al descubrir el cadáver de Balta, esparcieron la noticia por la ciudad. La muerte de Balta provocó el desmoronamiento del aparato estatal y el desborde social que este le sucedió. Así, a menos de veinticuatro horas después del asesinato, el Dictador fue ultimado por una turba enardecida. Fue cargado y colgado frente al Portal de Escribanos, más tarde le hizo compañía el cadáver de su hermano Silvestre.

Por otro lado, Marceliano, junto con su batallón, se dirigió al Callao, en donde murió en combate. A las cinco de la tarde, los celadores de Palacio fueron dominados por los oficiales, jefes, civiles al mando de José Diez Canseco. (11)
Al amanecer del día 27, ambos cuerpos aparecieron colgados de las torres de la Catedral, desnudos y cubiertos de horrorosas heridas. Después cortaron las sogas, para proceder a quemarlos en una hoguera artesanal; en la tarde, el cuerpo de Marceliano se les unió en la hoguera.

La entrada apoteósica de Manuel Pardo en la capital, el “viernes sangriento”, en el cual se produjeron los asesinatos de Balta y Silvestre Gutiérrez, marcó el punto climático de una de las jornadas electorales más violentas del siglo XIX. Así concluyó, dramáticamente, el ciclo de la primera generación de los caudillos militares surgidos en la época de la Independencia.

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(1) El partido que Pardo lideraba se creó gracias a que los civilistas se opusieron a las revoluciones de los caudillos, pues ellos buscaban “nuevos rumbos” para la nación. Por eso, los intereses económicos y su ideología los llevó a la necesidad de organizarse para la conquista del poder político por medio del proceso electoral.
(2) El partido recibió el apoyo del periodismo, de los extranjeros, de las altas autoridades de la Fuerzas Armadas y de los civiles (artesanos con un ingreso considerable).
(3) La organización de dicho partido se basaba en una “Alianza” entre el partido con el pueblo peruano. En realidad era una alianza natural dado al carácter paternalista de la sociedad. También, dicha alianza fue porque hubo problemas estructurales muy serios que generaron un descontento con la población limeña.
(4) Se ha dicho que Tomás contribuyó a la victoria pardista en el Congreso con el objeto de arrastrar a Balta a un golpe de Estado.
(5) Lo tomó prisionero ante su esposa e hija, quienes protagonizaron una escena violenta con Silvestre.
(6) En Pisco, se enteró del asesinato de Balta y el ajusticiamiento y muerte de los Gutiérrez.
(7) La Marina apareció en el escenario como nuevo actor político capaz de enfrentarse al poder caudillista.
(8) Ese día, veinte mil ejemplares de la protesta del Congreso, dieron a conocer al país la difícil situación política que vivía el Perú.
(9) Era el último reducto de la reacción golpista.
(10) Mujeres que acompañaban a las tropas y ayudaban en las labores domésticas.
(11) Fue el vicepresidente de Balta. Tuvo la intención de pedir a los Gutiérrez deponer las armas y someterse a la ley.

Bibliografía:

LOS HERMANOS GUTIÉRREZ (1997) (http://www.adonde.com/historia/1872hermanos_gutierrez.htm) La rebelión de los hermanos Gutiérrez (consulta: 1 de junio).

REBELIONES Y GOLPES MILITARES EN EL PERÚ (1997) (http://www.adonde.com/historia/rebeliones.htm) Golpes militares en el Perú: desde Ollantay hasta Ollanta. (consulta: 1 de junio).

JOSÉ BALTA (2010) (http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Balta) Sitio web de Wikipedia; contiene información de la vida política de Balta (consulta: 1 de junio).

TOMÁS GUITIÉRREZ (2009) (http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_Guti%C3%A9rrez) Sitio web de Wikipedia; contiene información de la biografía de la rebelión de Tomás G. (consulta: 1 de junio).

PRIMER CIVILISMO (2009) (http://html.rincondelvago.com/primer-civilismo.html) Sitio web del Rincón del vago; contiene información sobre el civilismo y la época de Pardo (consulta: 1 de junio).

BASADRE, Jorge (1983) Historia de la República del Perú. Tomo VI. Edición Euro americanas. Editorial Universitaria. Lima-Perú.

CONTRERAS, Carlos y CUETO, Marcos (2004) Historia del Perú contemporáneo. 3ª.ed. Lima: IEP

HUIZA, José Luis y otros (2006) El Perú republicano: De San Martín a Fujimori. Fondo Editorial Universidad de Lima. Lima-Perú.

GIDDENS, Anthony (2000) Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus.

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